Más
info

Si desea ver el menú de informaciones, pulse en "Más info" o use su teléfono en posición apaisada.

Qué pasa (visión global)

Nunca en la historia se ha dado esta situación: un genocidio en todo el mundo a la vez. Genocidio mundial, centrado en Europa, centro mundial de la religión (especialmente en los países donde la religión sigue más viva: Austria, Italia, Francia, Alemania,...). La gente muere no de forma inmediata.

Si miramos la situación con perspectiva, vemos que lo que ocurre es sólo otra ocurrencia del enemigo para desviarnos de nuestro principal negocio (llegar al cielo).

Antes era la crisis económica que se resolvería con la independencia o Trump, ahora es el virus y la vacuna, etc.

Visto como creyentes, es sólo una prueba más de la vida, en la que Dios pone a prueba nuestra fidelidad a Él: si estamos dispuestos a matar o mentir por poco dinero, si preferimos seguir nuestros miedos (y "protegernos" o no "exponernos"), a servirle a Él.

El que nunca se haya dado un hecho así, y por otras señales que conocemos (fin de la misa, apostasía generalizada,...), parece indicar que es de las pruebas finales, cercanas al anticristo y la segunda venida de Cristo (o a la intervención directa de la Virgen para restaurar el reinado de Cristo, una época de imperio de la religión en todo el mundo).

El funcionamiento de la sociedad ha sido en gran parte un engaño para que el Demonio tomara y se afianzara en el poder, para poder hacer lo que empieza a hacer ahora. Su principal hito fue la toma del papado en 1958.

Esta es una guerra entre el Diablo y cada uno de nosotros. Le vencemos si nos mantenemos en el camino de Dios (de querer la verdad y del aprecio a todos), hasta el momento de nuestra muerte. Podemos seguir a Dios en este tema del bicho y estar contra él en el aspecto fundamental de nuestra vida (y viceversa). "Yo soy el camino,...(no el final)" Jn 14, 6. Se trata de jugar bien (aunque perdamos el partido y nos maten mañana), no de ganar el partido con trampas (sobrevivir saliéndonos del camino de Dios). Las madres decían a sus hijos que iban a la guerra: "no odiéis".

Como dice Cristina Martín en Dsalud: "el botín de esta guerra es nuestra alma".

El Demonio nos odia desde que pasó de ser el ángel más excelso de la creación a "el señor de la mentira, de la destrucción, de la muerte", porque nos echa la culpa de su desgracia (y nos tiene envidia, pues nosotros podemos ir al cielo a ver a Dios y él perdió esa vista para siempre). Por eso empezó ya con Adán y Eva a tentarlos para apartarlos del camino de Dios, y así seguimos.



Comprensión sobre todo de lo que hacemos mal; aprecio a todos no quiere decir que invitemos a todos a tomar café en casa.

Aviso legal - Bendita eres Santa María, madre de Dios y madre nuestra
Arriba